La cafetería nació con la transformación del local, y con una sola definición: café de especialidad.
La máquina y el grano importan, pero el café lo hace quien está detrás de la barra. La pastelería acompaña, con sabores de distintas partes del mundo.
Buen café, buen ambiente y buena atención. Nada más y nada menos.
La cocina está a la vista: podés ver cómo se hace lo que vas a comer.
El menú cambia con cada estación. Algunos platos se quedan porque la gente los pide, otros van y vienen.
Francesa, italiana, española, árabe, criolla, vegana y vegetariana. Rico y saludable, todos los días.